dieta alcalina.

La importancia del pH en nuestro hermoso mundo
BIENVENIDO AL PODER DE LO SENCILLO

 

Piensa que la mayoría de ambientes o ecosistemas naturales se mueven en un entorno que viene condicionado por un determinado pH.  Mientras este pH. esta en equilibrio, todo fluye y se desenvuelve perfectamente.

El agua de los lagos, lagunas y ríos sanos tiene un pH entre 7 y 8. La mayoría de los peces tolera el agua con pH entre 6 y 9. Las ranas, sapos y otros anfibios son más sensibles al pH que la mayoria de los peces.

El mar  y el océano es un medio ligeramente alcalino. El pH del agua oceánica está entre 7.5 y 8.4. 

Las plantas tan solo pueden absorber los minerales disueltos en el agua, el nivel del pH define el grado de solubilidad de los minerales de los que podrá disponer la planta.

CUANDO EL PH SALE DE SU NORMALIDAD LA NATURALEZA SE DESCONTROLA.

 

Los rios y los lagos, los mares y los océanos, y las plantas con sus bosques necesitan mantener un determinado pH en equilibrio. Cuando el pH. varía, el ambiente se desequilibra y empieza a degradarse, normalmente como consecuencia de la ácidificación.

La lluvia ácida viene  como consecuencia del cambio climático, y su consiguiente desequilibrio del pH. Se considera lluvia ácida si esta presenta un pH menor que 5 y pudiendo alcanzar el pH del vinagre (pH 3).

El descenso del pH en los océanos y mares, llamada acidificación oceánica, trae consecuencias negativas, incialmente en organismos calcáreos, como corales, moluscos, conchas,  crustáceos, plácton, y equinodermos (6000 especies) como la estrella de mar.

Si casi toda la vida en la naturaleza depende de un ph equilibrado, ¿que te hace pensar que tu cuerpo no guarda relación con el ph. ?

EN PH IDEAL PENSAMOS QUE EL EQUILIBRIO DEL PH DE NUESTRO ORGANISMO ES VITAL PARA LA SALUD.

Una persona con un ph ideal obtiene los siguientes beneficios en su salud

Mayor resistencia a dolencias y enfermedades. 

Mejora el crecimiento y mantenimiento de los huesos a cualquier edad.

Fortalecer el sistema muscular. 

Ayuda a mantener una buena salud cardíaca.

Regular los niveles de azúcar en sangre.

Aumenta el nivel de vitalidad y energía

Ayuda a encontrar el peso ideal.

Fortalece el  sistema inmunológico.

Optimiza la digestión y elimina las molestias provocadas por la acidez en las digestiones.

 
CUIDA TU CUERPO COMO A TU AUTOMOVIL

 

Pensemos en el motor de un coche. Si está ácido y oxidado, a veces cuesta ponerlo en marcha y se puede parar en cualquier momento.

Si por el contrario está alcalino y bien lubricado, tenemos la garantía de que funcionará bien por mucho tiempo.

Lo mismo ocurre con nuestro cuerpo. Si se mantiene en su estado natural, es decir, ligeramente alcalino (con el pH de la sangre por encima de 7), estará protegido frente a enfermedades. 

 

Estas páginas  que aportan una visión alternativa o complementaria del actual paradigma de la salud y la nutrición, no pueden ni pretenden reemplazar a la consulta médica o nutricional, y sugieren una actitud responsable por parte del lector.

Promovemos la autogestión de la salud y la nutrición, práctica basada en la prevención y en el sentido común, que requiere de individuos informados y conscientes de su maravillosa fisiología corporal. Fundamentalmente personas que asuman la plena responsabilidad sobre su calidad de vida.

Este web intenta compartir experiencias y mostrar otra forma de ver y abordar la salud, a partir de la nutrición basada en alimentos y actitudes alcalinizantes.

La vida siempre es cambiante, porque son cambiantes nuestros entornos y realidades. Por ello son necesarios nuevos abordajes y nuevos contextos adaptados a las nuevas realidades que nos rodean y nos desafían.

Cada uno es dueño de seguir (o no) estos consejos y recomendaciones, pero sin aferrarse a ellos demandando certezas o verdades absolutas. Simplemente no existe la seguridad absoluta. Y eso es algo importante a tener en cuenta en este despertar a nuevas realidades; debemos explorar, experimentar y discernir personalmente.

Cada persona debe evaluar los riesgos potenciales de su estado. La asunción de riesgos es una decisión personal. Dicha responsabilidad nunca debe ser descargada en un libro, un método o un sitio web. Éstos son solo medios que ponen al alcance de la gente, técnicas y visiones que pueden funcionar y resolver problemas; métodos que a veces el sistema formal ignora u oculta.

Tampoco deseamos o sentimos que debamos convencer a nadie; cumplimos con señalar un camino alternativo, práctico, eficiente e inocuo. 

  • Solo se vive una vez; pero si usted vive bien, una vez es suficiente.


    ~ Adam Marshall

  • Los minutos valen más que el dinero. Gastalos sabiamente.


    ~ Thomas P. Murphy

  • La vida es que nos pasa mientras estamos haciendo otros planes.


    ~ Allen Saunders

  • El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.


    ~ Eleanor Roosevelt

  • Sueña como si fueras a vivir para siempre. Vive como si fueras a morir hoy.

     

    ~ James Dean

  • No importa lo que la gente te dice, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo.

     

    ~ Robin Williams

 

 

INTRODUCCIÓN A LA DIETA ALCALINA

El siguiente es un excelente, extenso y completo artículo de  Albert Calpe que explica de forma fácilmente entendible la teoría del equilibrio entre lo ácido y alcalino en el terreno interior y la importancia de llevar una dieta alcalina para llevar ese equilibrio al nivel que debió haber estado siempre.

 

 

El equilibrio ÁCIDO-ALCALINO en el organismo, sus implicaciones y consecuencias. Valores normales, anormales y como medirlos.

Acidez y alcalinidad. Estos dos términos responden a la forma de clasificar la reacción de cualquier elemento. El grado de acidez o alcalinidad se mide a través de una escala llamada de pH (potencial de hidrógeno) que va de O (extremo ácido) a 14 (extremo alcalino), ubicándose en el centro (7) el valor neutro. O sea que entre O y 7 tenemos los valores de acidez y de 7 a 14 los de alcalinidad.

Nuestro cuerpo es un maravilloso universo unipersonal. Los 50-60 trillones de células que componen nuestro organismo, necesitan alimentarse, eliminar residuos y renovarse constantemente.

En este sentido, la sangre cumple dos funciones vitales: llevar a todas las células los materiales nutritivos que
necesitan y retirar de ellas los residuos tóxicos y ácidos que se producen como resultado de la transformación de dichos nutrientes (metabolismo).

Merced al proceso de respiración celular, las células reciben parte del oxígeno que necesitan para sus procesos vitales. A nivel celular se produce una especie de combustión interna, ya que se libera calor corporal. Los residuos que se originan en este proceso de combustión, son de naturaleza ácida y deben ser evacuados del organismo a través de las vías naturales de eliminación (riñones, intestino, piel y pulmones).

Para cumplir adecuadamente esta tarea (y por otras razones orgánicas) la sangre debe mantener un ligero nivel de alcalinidad. En una persona sana el pH de la sangre (la linfa, el líquido cefalorraquídeo, la saliva, etc.) se ubica entre 7,365 y 7,45. Cuando se incrementa el nivel de acidez, merced a ciertos mecanismos de autorregulación, la sangre logra conservar este vital equilibrio. Lo hace a través del aporte de bases (alcalinas) que neutralizan los ácidos. Por ello, para obtener un sano metabolismo celular, es preciso que junto al oxígeno, la sangre tenga un constante flujo de sustancias de naturaleza alcalina, a fin de poder neutralizar los ácidos.

¿De dónde salen se obtienen las bases para alcalinizar y neutralizar ácidos?

De los alimentos principalmente, de una dieta alcalina, pero cuando ellos no proveen suficiente alcalinidad o se forma más toxicidad de la que el sistema es capaz de “disolver” comienzan los problemas para mantener el equilibrio.

En primera instancia la sangre obtiene estas bases de los alimentos. En caso de necesidad -sea por exceso de ácidos o por carencias nutricionales de bases- debe recurrir a la reserva alcalina de huesos, dientes, tejidos y humores. De este modo la sangre se convierte en un “ladrón” de la estructura orgánica, con el sólo objetivo de restablecer el vital equilibrio ácido-básico. Así se pone en marcha el mecanismo de descalcificación y desmineralización. Los huesos (que ceden calcio en forma de sales alcalinas) se hacen frágiles, aparecen caries, manchas blancas en las uñas (que se vuelven quebradizas), osteoporosis, lesión en las mucosas, piel seca, anemia en la sangre, debilidad, problemas digestivos, afecciones de vías respiratorias, sensación de
frío, etc.

 

Experiencia de un paciente de joven edad con una mala alimentación que llegó a tener graves problemas en su estructura ósea. Su completa recuperación llegó a través de una dieta alcalina.

En este sentido vale citar una vivencia personal de un paciente. A los 28 años -luego de largo tiempo de
alimentación desequilibrada- padeció una “extraña ” experiencia, caracterizada por resquebrajamientos y fracturas de dientes al morder y roturas óseas. Los médicos no daban explicaciones, pero a la distancia y con estos conocimientos es fácil darse cuenta qué estaba sucediendo. En su esfuerzo por restablecer el equilibrio ácido-básico, el organismo estaba echando mano a las reservas alcalinas de la estructura ósea. Después de un período de cambio radical de hábitos alimentarios, todo volvió a su lugar y el problema nunca más volvió a manifestarse, sin fracturas “misteriosas” y luciendo actualmente las piezas dentales un perfecto estado.
De esto se desprende que, para permitir el normal trabajo de la sangre (y de todo el organismo), debemos ser
cuidadosos en el aporte que realizamos a nuestro cuerpo a través de los alimentos que ingerimos. Por un lado tratando de evitar alimentos (y situaciones, según veremos más adelante) acidificantes, y por otro incrementando la provisión de bases a través de una mayor ingesta de alimentos alcalinizantes.

 

Breve clasificación de los alimentos en cuanto a su calidad de residuo metabólico, es decir, en cuanto a la cantidad de elemento ácido o alcalino que deja como consecuencia de su digestión y metabolización. En ésto se basa la teoría de una dieta alcalinizante.

Clasificación de los alimentos
Veamos que se entiende por alimentos acidificantes y alcalinizantes. Nuestros nutrientes (como todos los elementos de la naturaleza) tienen distintos grados de acidez o alcalinidad. El agua pura, que es neutra, tiene un pH 7,07. Básicamente todas las frutas y verduras resultan alcalinizantes. Si bien la fruta tiene un pH bajo (o sea que resulta ácida), debemos evitar una confusión generalizada: no es lo mismo la reacción química de un alimento fuera que dentro del organismo.

El pH del alimento debe ser medido luego de ser digerido y metabolizado por el cuerpo y no antes de ello. Por esta razón es que, por ejemplo, el limón es ácido medido antes de ser consumido pero muy alcalino luego de digerido.

Cuando el alimento se metaboliza, puede generar una reacción totalmente distinta a su característica original. Es el caso del limón o de la miel. Ambos tienen pH ácido, pero una vez dentro del organismo provocan una reacción alcalina.
Distinto es el caso de las células animales. Tanto la desintegración de nuestras propias células como la metabolización de productos de origen animal, dejan siempre un residuo tóxico y ácido que debe ser neutralizado por la sangre. Así vemos la diferencia básica entre un alimento de reacción ácida (que obliga a robar bases del organismo para ser neutralizado) y un alimento de reacción alcalina (que aporta bases para neutralizar excesos de acidez provocados por otros alimentos o por los propios desechos orgánicos del cuerpo).
A fin de servir como referencia indicativa, veamos la tabla que expresa en grados de acidez o alcalinidad, la reacción metabólica de ciertos alimentos en el organismo humano.
Esta información (elaborada por Bridges, Cooper, Barber y Mitchell) es muy interesante, pues nos permite comprender cómo funcionan ciertos alimentos en nuestro cuerpo.

La importancia de minerales como el magnesio, calcio, potasio y sodio en la alcalinidad y el efecto ácido de elementos como el fósforo, azufre y cloro.

También los minerales juegan un rol importante en el comportamiento acidificante o alcalinizante de los alimentos y nos permite hacer una elección más consciente. Por lo general resultan acidificantes aquellos alimentos que poseen un alto contenido de azufre, fósforo y cloro. En cambio son alcalinizantes aquellos que contienen buena dosis de: calcio, magnesio, sodio y potasio.
Mientras la dietología clásica y la ciencia de la alimentación no dan importancia o ignoran totalmente esta distinción, en la alimentación natural es muy importante conocer la reacción de los alimentos.

El efecto de la cocción de las verduras, que pasa con sus vitaminas, minerales y enzimas?

Además es importante conocer otros aspectos que tienen que ver con la preparación misma de las comidas. Por ejemplo: se ha demostrado que un 40-60% de los elementos minerales y un 95% de las vitaminas y bases se pierden en el agua de cocción de las verduras. Resulta entonces que el alto contenido de bases que poseen las verduras -y que resulta tan útil para el equilibrio sanguíneo- se desvaloriza. Incluso las verduras llegan a presentar naturaleza ácida cuando se tira el agua de cocción (clásico ejemplo de acelga o espinacas).

De ahí la importancia del sistema de cocer las verduras al vapor en cestas de acero o bambú, o sea sin que estén en contacto directo con el agua. También comprendemos el alto valor terapéutico de los caldos, que conservan todo el contenido alcalino de las verduras y que resultan tan equilibrantes en, enfermos y convalecientes.
Lamentablemente la acidosis (disminución de la reserva alcalina en la sangre) se está convirtiendo en una enfermedad social que provoca grandes problemas y que generalmente no se diagnostica.

La información errónea que llega al publico en general es uno de los principales problemas de desnutrición y acidificación de hoy.

El bombardeo publicitario incita al consumo masivo de productos altamente acidificantes. Dejemos de lado (por lo obvio) carnes y hamburguesas. Las gaseosas, las bebidas de colas, los alimentos cocinados, los aditivos alimentarios y los conservantes forman un explosivo cóctel que diariamente ingieren niños y jóvenes. Y la prueba está: niños pequeños con acetonemia o desviación de columna, jovencitos con cálculos…

No todos los ácidos provenientes de nuestra nutrición son dañinos para el cuerpo. Por ello una dieta alcalina no solamente está compuesta por alimentos alcalinos sino que es una mezcla en proporción adecuada para restaurar el equilibrio del ph

Ácidos buenos y malos
Claro que no todos los ácidos son malos. En nuestros alimentos hay ácidos beneficiosos y otros perjudiciales.
Entre los beneficiosos podemos citar a los frutales. El caso de los ácidos: cítrico, málico, tartárico, fumárico, etc. Estos ácidos orgánicos débiles, una vez metabolizados en el organismo se combinan con minerales (sodio, calcio, potasio) y dan lugar a sales minerales, carbonatos y citratos (elementos que tienen la capacidad de fluidificar y alcalinizar la sangre) o bien se oxidan en la sangre y son eliminados del organismo como anhídrido carbónico, activando la ventilación pulmonar. He aquí la explicación del efecto del limón, cuyo jugo ácido es utilizado para la hiperacidez de estómago.

Algunos ácidos verdaderamente dañinos que el cuerpo debe eliminar en forma rápida y efectiva, para lo cual está perfectamente apto para hacerlo sin problema alguno. El problema aparece cuando entran en juego otras cargas tóxicas ácidas o por haber disminuido las capacidades y salud digestivas.

En cambio otros ácidos -como el oxálico, el benzoico, el tánico y sobre todo el úrico, el láctico y el butírico- no resultan tan buenos para el organismo. El oxálico (presente en acelgas, espinacas, cacao y remolacha), además de su acción acidificante, disminuye la absorción de calcio y daña los riñones. El ácido benzoico (presente en las ciruelas) está contraindicado en gota y reumatismo. El tánico (café, té negro, vino tinto, fruta verde o poco madura) además de precipitar la pepsina clorhídrica y bloquear o limitar la digestión de las proteínas, está sindicado como responsable de algunos tipos de cáncer. Esto no quiere decir que debamos rechazar las verduras citadas (sobre todo la alcalinizante remolacha), pero si moderar su uso si se es propenso a la problemática citada. Párrafo aparte para los ácidos presentes en las carnes (úrico, láctico y purinas). Como decíamos al principio, toda desintegración de células animales -de nuestro propio cuerpo o de alimentos animales- deja un residuo tóxico y ácido. Estos residuos, además de consumir bases para poder ser neutralizados en la sangre, deben ser luego eliminados del organismo.

La juventud y “buen hacer” de órganos formados por células jóvenes tienen mayor capacidad de eliminación de residuos ácidos, por ello a medida que pasa el tiempo tenemos mayor necesidad de llevar una dieta alcalina y hábitos alcalinos en nuestras vidas para mantener el equilibrio del ph.

En la juventud, el buen funcionamiento de los órganos de eliminación (principalmente riñones y piel), hacen que el ácido úrico sea eliminado satisfactoriamente. Pero con el correr de los años, al acentuarse los efectos nocivos de la acidificación en el organismo, estos órganos pierden eficiencia. Al no poder ser eliminados del organismo, el ácido úrico y otros residuos metabólicos de naturaleza ácida, son retenidos fundamentalmente por el tejido conjuntivo, así como por los huesos y cartílagos del cuerpo, con el objetivo de retirarlos del flujo sanguíneo y poderlos eliminar más adelante. Esto sirve de origen a dolencias tales como: artritis, artrosis, reumatismo, enfermedades del corazón, de los nervios, ciática, alergias, eccemas, herpes, urticaria, asma, nefritis, hepatitis, cálculos, arteriosclerosis y un estado de enfermedad latente pronto a manifestarse.

Algunas de las consecuencias de un excesivo acumulo de toxicidad ácida son las enfermedades crónicas o degenerativas tabién llamadas enfermedades de la “Civilización”

Las consecuencias que tiene para la salud una acumulación persistente de residuos o
escorias (que el organismo debería eliminar y no puede), son funestas. Según la naturaleza de cada persona,
comenzarán a presentarse a corto plazo los primeros síntomas del padecimiento de una u otra enfermedad
(signos de alarma), que variarán según cuales sean los tejidos u órganos afectados. Una alimentación pobre en bases entorpece el normal proceso de combustión en los tejidos celulares, dando lugar a la formación de estos residuos de naturaleza ácida, muchos de los cuales no pueden ser eliminados por la orina. Aportando una alimentación rica en bases y/o disminuyendo el contenido proteico, posibilitamos una eliminación masiva de estos desechos, depurando así el organismo.

Una dieta sin carne no necesariamente es una dieta alcalina porque hay alimentos que producen altas cargas ácidas. Las legumbres, los huevos y muchos otros son también alimentos ácidos.

Todo esto nos permite comprender que aún una dieta que excluya la carne (vegetariana) puede no ser ideal y puede resultar acidificante si se consumen en exceso: huevos, quesos, legumbres, oleaginosas, cereales refinados, café, té, chocolate y azúcar blanca. En una clásica expresión que oímos a mucha gente, se puede advertir este involuntario pero grave error de concepto: “Pero si yo no como carne; como acelga hervida, un poco de queso, fideos, tomo té negro con galletitas y mermelada…” ¡¡¡O sea, todos alimentos acidificantes!!!

Hay autores que hablan de que,idealmente en una dieta alcalina las proporciones deberían ser de 75% de alimentos alcalinos y un 25% de alimentos ácidos. También otros dicen que la proporción ideal debería ser de 85% alcalino 15% ácido. Depende de las necesidades de equilibrio y de alcalinización que tenga el individuo en cuestión.

Una visión pionera Según los estudios del Dr. Ragnar Berg -médico sueco fallecido en 1956, pionero en la investigación de la alimentación alcalinizante- un 85% de nuestra dieta debe estar compuesta de elementos ricos en bases (de los cuales una parte debe estar en estado crudo) y sólo un 15% debería estar reservado a los alimentos acidificantes. Si bien Berg combatía los procesos de acidificación con preparados de sales alcalinas y citratos, sostenía que la mejor terapia era la de jugos frescos de frutas y verduras. Este hecho resulta fácilmente comprobable cuando realizamos un día de ayuno bebiendo solamente jugos de frutas. Al día siguiente sentimos una sensación de alivio general en todo el organismo, ya que estamos permitiendo el proceso de purificación de los residuos ácidos, gracias al aporte exclusivo de bases.

Las verduras silvestres y orgánicas aportan una mayor cantidad de elementos alcalinizantes como sales minerales y fitonutrientes. Por supuesto depende de la calidad del suelo de cultivo y del clima.

El Dr. Berg determinó que las verduras silvestres poseen mayor cantidad de sales alcalinas que las de cultivo. Esto ha sido confirmado por estudios franceses y alemanes, que demuestran una disminución de estos valores (y de otros nutrientes importantes), inversamente proporcional al aumento del uso de abonos químicos. También se ha probado experimentalmente que la fruta madurada artificialmente deja de comportarse como alcalinizante en el organismo. Son comprobaciones científicas de la involución cualitativa de la producción industrializada de nuestros alimentos.

Hay una técnica de remojo de alimentos que logra alcalinizarlos, es sencilla, práctica y barata. Muy recomendable para usarla al mismo tiempo en que se lleva a cabo una dieta alcalina.

Un aporte argentino
Sin irnos muy lejos, el médico de Rosario Samuel Sack hizo un aporte interesante al tema del equilibrio ácidobásico, desarrollando una técnica de remojo de alimentos ácidos en soluciones alcalinas (caldo de repollo blanco o agua bicarbonatada). Su sistema se basa en las propiedades alcalinizantes y neutralizantes de ácidos que se ha detectado en el repollo blanco. Estas virtudes se encuentran mayormente en el repollo crudo y en el agua de su cocción. El remojo de los alimentos en caldo de repollo no altera su calidad ni su sabor, sino por el contrario, facilita su asimilación y transformación en el organismo, influyendo positivamente en el equilibrio ácido-básico. Al hervir, esta hortaliza libera álcalis que pasan al agua y el proceso de neutralización de los alimentos sumergidos en ella se realiza en forma directa. Este sistema resulta muy útil para personas que realizan una transición de una dieta “normal” a una dieta vegetariana alcalinizante. A través del repollo puede neutralizarse gran parte de la componente ácida de quesos, legumbres, aceites y huevos. Sack sugería usar agua de repollo (o introducir una hojita de repollo) en la preparación de salsas, cocción de pastas, huevos, legumbres y verduras (sobre todo acelga, espinaca y
remolacha), así como en el remojo de legumbres, frutas oleaginosas. También el Dr. Sack recomendaba agregar apenas una hojita de repollo crudo a las ensaladas (en exceso produce gases), desaconsejando en cambio el consumo del repollo hervido.

La medición del pH de la Orina y la Saliva son muy útiles para saber si estamos o no viviendo con el adecuado equilibrio del pH. Se puede medir el pH con tiras reactivas adquiridas en farmacias o laboratorios. La primera orina de la mañana no es válida, debe hacerse sobre los valores de la segunda orina. Además debe hacerse la medición durante varios días y no sacar conclusiones con una sola medición. Éstas pueden estar influidas por múltiples factores que podrían variar el valor.

Un excelente indicador: la orina
Como hemos dicho, cuando los procesos vitales del organismo se desarrollan normalmente, el nivel de la
sangre es ligeramente alcalino (pH 7,40). El exceso de ácidos, apenas varía este parámetro primordial del cuerpo.
Pero los trastornos se reflejan en el ámbito de los tejidos y líquidos en contacto con la sangre. Dado que los ácidos en exceso son eliminados a través de los riñones y la orina, tenemos allí un modo simple y preciso de verificar qué está sucediendo en nuestro organismo.
Este método de verificación fue descubierto por el científico húngaro Erik Rucka y desarrollado por la Dra. Catherine Kousmine, investigadora suiza, creadora de un sistema terapéutico basado en la alimentación natural. “Una persona sana y bien equilibrada, que recibe suficiente cantidad de sustancias alcalinas en su alimentación -dice la Dra. Kousmine en su libro Salve su cuerpo- tendrá en la segunda orina de la mañana un pH ligeramente alcalino, idéntico al de la sangre. La primera orina no sirve para el control por ser naturalmente ácida, ya que el reposo nocturno sirve para que los riñones eliminen los productos
ácidos de desecho”. El sistema para verificar este valor es sencillo y se basa en el simple uso de tiras de papel
reactivo. Al contacto con unas gotas de orina, el color del papel nos brinda de inmediato el valor.
“Si el control de la segunda orina del día nos da valores próximos a 5 y no ha habido esfuerzo físico de por medio (el ácido láctico también se elimina por la orina), quiere decir que el cuerpo está sufriendo una acumulación anormal de sustancias ácidas o pérdida de bases (calcio, sodio).

Las señales de desequilibrio del pH podrían ser muy variadas y de difícil interpretación como dolores de cabeza, reumáticos, neuralgia, rigideces (de cervicles, de espalda) lumbagos etc. Permanecer por largo tiempo en valores inferiores a 5 podría llevarnos a graves problemas de salud, enfermedades crónicas, teóricamente “irreversibles” por la medicina alopática o convencional incluso a padecer algún tipo de cáncer.

Aquí pueden aparecer manifestaciones tan variadas como palidez, dolor de cabeza, dolores reumáticos, neuralgias; todos síntomas que desaparecen en breve tiempo y sin uso de analgésicos, con el simple aporte de sustancias alcalinas (citratos o bicarbonatos). La permanencia en valores cercanos a pH 5 está también relacionada con una constante sensación de cansancio injustificado o la aparición de momentos de debilidad, en los cuales uno se siente completamente vacío. Por cierto nuestra vida moderna es muy sedentaria, tiene
poca oxigenación y está basada en una alimentación muy pobre en bases. Por ello es muy fácil sufrir malestares debido a la acumulación de sustancias ácidas” explica la Dra. Kousmine, quién agrega: “Si hemos pasado un período de excesiva tensión o hemos estado enfermos, el organismo acumula una gran cantidad de sustancias ácidas y para eliminarlas lleva tiempo. A mí me ha sucedido que luego de un período de excesivo trabajo me ha llevado más de un año hacer retornar la orina al valor normal. El control del pH urinario y su normalización, debe formar parte integrante del plan terapéutico de todo tipo de enfermedad crónica”.

No sólo podemos comprobar con mediciones si nuestra dieta es una dieta alcalina o ácida, sino que podemos comprobar como muchos otros factores influyen en nuestro equilibrio del pH. Por ejemplo factores ambientales como respirar aire enrarecido enn un ambiente cerrado, vivir en constante situaciones de estrés etc. pueden también influenciar de manera muy potente dichos valores.

Además de saber qué sucede con nuestra alimentación, este sistema permite comprobar otros aspectos
importantes de nuestro equilibrio corpóreo. “Me ha sucedido -dice la Dra. Kousmine- que despues de cinco
horas de intenso trabajo en un ambiente poco aireado, el pH era cercano a 5. Pero luego de un paseo de una hora en un parque arbolado, el pH volvía a su valor normal, siendo que estaba ayunando y por tanto no aportaba bases a través del alimento. El resultado fue una sensación de mayor bienestar. Esto significa que una mejor oxigenación permite quemar los ácidos orgánicos, convirtiéndolos en anhídrido carbónico, eliminado luego por los pulmones”. Estos conceptos demuestran la incidencia de factores externos a la alimentación (estrés, contaminación ambiental, etc.) como causa suplementaria de acidificación orgánica. También pone en evidencia la importancia de la actividad física, no solo para quemar grasas, sino como
eficaz complemento de una alimentación alcalinizante.

La alimentación para quien padece de enfermedades crónicas como consecuencia de la acidosis debe basarse en una dieta alcalina. Es decir alrededor de un 75%-85% de alimentos alcalinos y un 15%-25% de alimentos ácidos.

¿Cómo debe ser nuestra dieta? Ante todo debemos hacer del comer, un acto consciente. El estrés, las obligaciones y las tensiones, han provocado la transformación de nuestra nutrición en algo mecánico o
apenas placentero. Nuestros problemas de salud -que todos los tenemos, como consecuencia de años de
errores- nos deben servir como incentivo para que comencemos a modificar nuestros hábitos, prestando
atención a qué y cómo comemos. Tampoco es cuestión de caer en extremismos y andar contabilizando y estudiando cada cosa que llevamos a la boca. Pero sí comenzar a mejorar la calidad de nuestra nutrición y en definitiva la calidad de vida. Atender al equilibrio ácido-básico de nuestro organismo nos permitirá eliminar una gran cantidad de síntomas, muchos de los cuales ya los consideramos normales, de tanto convivir con ellos.

Es muy importante conocer cuales son alimentos alcalinos y cuales son alimentos ácidos

El éxito del cambio de actitud se basa en el gradualismo. Teniendo noción sobre que alimentos son acidificantes y cuales alcalinizantes, es bueno comenzar a modificar la ecuación de nuestra ingesta diaria. Proponerse inicialmente un 2 a 1 (dos partes de alcalinizantes por cada parte de acidificantes) para luego pasar al 3 a 1 y finalmente llegar aun óptimo 4 a 1. No tener miedo a exagerar con los alimentos alcalinizantes. Ya vimos que el problema esta dado por el exceso de ácidos. De haber exceso de bases -cosa muy poco probable en organismos recargados de desechos- hay siempre en la sangre grandes cantidades de anhídrido carbónico para neutralizarlos.

Es de sentido común adaptar su dieta, aunque sea una dieta alcalina, a sus características físicas individuales, su fenotipo y genotipo, su actividad física e intelectual, su interacción con el medio y sus síntomas o patologías en caso de padecerlas.

También es importante que cada persona adecue la alimentación a su realidad orgánica, social y laboral. Las
personas nerviosas, delgadas, frioleras, alérgicas, con dolores articulares, neuralgias, con tendencias a caries,
cálculos u osteoporosis; obviamente tendrán mayores necesidades de alcalinización. Así como no todos somos iguales, tampoco todas las épocas del año exigen los mismos nutrientes. Lo importante es basarnos en el abundante consumo de frutas (de estación y bien maduras) y verduras (crudas, cocinadas al vapor o consumidas con su agua de cocción). Hacer mucho uso de repollo blanco (crudo), zanahoria, apio, patata, batata, nabos, hojas de ensalada, berenjenas, pepino y tomate. Entre las frutas: limón, caqui, cereza, manzana, melón, sandía, naranja, mandarina, pomelo, albaricoque, piña, plátano, durazno,
pera y uva.

Consumir productos orgánicos o silvestres es imprescindible para aquel que padezca una seria patología. La cual está diciéndole “a gritos” que no admite más tóxicos y suciedad en sus tejidos y líquidos interiores.

Además esta la importancia que es consumir frutas y verduras, de cultivo natural o silvestres. Esto puede
parecer difícil en las grandes ciudades, pero es bueno insistir en la búsqueda de productos biológicos que están apareciendo ya en las grandes ciudades.
Usar los cereales menos acidificantes (arroz, trigo sarraceno, maíz) o alcalinizantes (mijo o cebada). Entre los
frutos secos preferir almendras y castañas. Entre las frutas secas preferir dátiles, pasas de uva. Dentro del grupo de legumbres, las alubias blancas resultan los más alcalinizantes, y como endulzante preferir la miel de abejas. Es interesante seguir las recomendaciones del sencillo sistema alcalinizante del Dr. Sack (ver recuadro), ya que sus resultados son evidentes.

Son de gran utilidad algunas hierbas alcalinizantes, limpiadoras y depurativas de sus órganos (hígado, riñones, colon) como el diente de león, perejil, ortiga etc.

A nivel hierbas, se destacan como alcalinizantes: el diente de león (por suerte es una “plaga” a lo largo y ancho del país), la bardana, la ortiga y el té verde. También hay hierbas de marcado efecto depurativo como la fumaría, ulmaria o la zarzaparrilla.
Todo esto no quiere decir que debamos dejar totalmente de lado los alimentos “acusados” como acidificantes; simplemente debemos ingerirlos balanceados por los
alcalinizantes. Es el caso de las legumbres (lentejas, garbanzos, soja,), los cereales clásicos (trigo, avena,
centeno), las semillas oleosas (nueces, maní, pistachos, girasol, aceitunas).

Equilibrar el pH con ALIMENTOS VERDADEROS. El exceso de alimentación provoca, además de un aumento de peso por exceso de calorías, acidificación, lo que a su vez se traduce en aumento de peso corporal, pues el exceso de ácidos es almacenado en el tejido adiposo con el fin de que no dañe otros sistemas. Existen experimentos con ratas donde se demostró que el único método capaz de conseguir aumentos de longevidad de hasta porcentajes de 50% es la reducción drástica de calorías.

Y por último, una recomendación importante. También se ha demostrado que el exceso de alimento es causa de acidificación corpórea.
O sea que hay una razón más para que nos nutramos con moderación y al simple efecto de saciar necesidades básicas. Algo difícil de lograr cuando el alimento se convierte en una descarga emocional o, peor aún, en una
adicción.
Dada la amplitud y complejidad del tema, no pretendemos que esto se convierta en algo definitivo.
concluyente y analítica de un grave problema que la salud pública tiene entre manos y que todos sufrimos.

Algunas palabras sobre la importancia, los beneficios del calcio y los síntomas de su carencia.

Calcio
Es el mineral que más abunda en el cuerpo humano y se necesita en cantidades importantes. Desempeña múltiples funciones fisiológicas. La función más importante es la construcción de los huesos. Junto con el fósforo y el magnesio, los huesos crecen, se mantienen y son fuertes.
Los huesos están compuestos principalmente de calcio y fósforo.
BENEFICIOS
El calcio nos protege de la osteoporosis (formación anormal dentro del hueso) y es útil en su tratamiento.
Ayuda a la salud dental, forma el esmalte, conserva a los dientes y previene las caries.
Es también un tranquilizante natural que sirve para inducir
el sueño.
Ayuda a disminuir la tensión arterial y el colesterol previniendo las enfermedades cardiovasculares.
Participa en la transmisión del impulso nervioso e interviene en la permeabilidad de la membrana. Resulta
también efectiva en la esquizofrenia.
Necesario para la formación de coágulos sanguíneos, previene el cáncer de colon y mantiene la piel en buen estado y salud.
SÍNTOMAS CARENCIALES
La enfermedad propia de la carencia de calcio es la hipocalcemia y provoca sobre los huesos raquitismo,
osteoporosis, descalcificación y retrasos de crecimiento. La mala absorción del calcio se puede producir por el exceso de grasas, fosfatos o déficit de magnesio, insuficiencia del páncreas, colitis o diarreas y la inmovilidad. La tensión psico-emocional o la insuficiencia renal hacen perder el calcio a través de la orina.
El exceso de calcio se denomina hipercalcemia y el primer síntoma es la excreción excesiva de orina (poliuria) con una marcada necesidad de beber constante y calcificación renal y la formación de cálculos (acumulación de partículas que forman una masa compacta).
Los excesos en el nivel nervioso son: depresión de las fuerzas vitales (astenia) y fatiga psíquica.
En el ámbito cardiaco: palpitaciones y riesgo de paro cardiaco.
A nivel digestivo: anorexia, vómitos y estreñimiento.
Y en general los tejidos se calcifican.

El calcio está en una gran variedad de alimentos vegetales y demuestra que no existe absoluta necesidad de lácteos como nos “vende” la industria de hoy. Lo orientales no consumían ningún lácteo (con excepción de la leche materna por supuesto) hasta hace muy pocos años que occidente lo ha contagiado de su “amor” por el lácteo vacuno. Ellos tienen hasta hoy en día los porcentajes de osteoporosis más bajos del planeta!

DONDE LO ENCONTRAMOS
Tenemos muchos alimentos naturales como los frutos secos: sésamo, almendras, avellanas, pistacho, girasol,
nuez.
Verduras: perejil, col rizada, cebolleta, espinaca, brócolis, acelga, aceitunas, puerro.
Legumbres: soja, garbanzo, lentejas. Cereales: copos de avena, trigo.
Frutas: higo seco, pasas, dátil. Para mantener el equilibrio de calcio es muy importante la
dieta alcalinizante que básicamente son las frutas, ensaladas y verduras, legumbres, frutos secos, cereales y
el yogurt de soja. La dieta equilibrada esta integrada en un 85% de alimentos alcalinos y un 15% de ácidos.
SABÍAS QUE…
Los huesos representan alrededor de un 1/6 del peso total del cuerpo. El adulto medio tiene en sus huesos 1,2 Kg de Calcio. El exceso de fósforo dificulta la absorción del calcio. Y sin el calcio en la sangre tendríamos convulsiones. La falta de calcio entre los adolescentes y cada vez más jóvenes niños, puede ser el resultado de la sustitución de los zumos naturales por los refrescos comerciales ya que suelen llevar un exceso de fósforo.
La absorción del calcio por el intestino delgado depende de la vitamina D. Y su buena distribución de la vitamina K2.
El déficit de vitamina D y K2 dificulta la absorción del calcio en los huesos depositándolo en los tejidos blandos, lo que puede provocar raquitismo u osteomalacia (reblandecimiento de los huesos).

Aquí encontrará un compendio de posibilidades en cuanto a lo que la acidosis es capaz de producir. Diferentes signos, señales y síntomas se dan en diferentes personas pero todas ellas hablan de un claro exceso de acidez en su sistema. Si no toma medidas para revertir el proceso no puede pensar en que usted no seguira reafirmando lo que las estadísticas nos dicen: enfermedad crónica a tempranas edades!

CONSECUENCIAS DE UN EXCESO DE ACIDEZ*
1-ESTADO PSÍQUICO
Tristeza, hiper-emotividad, tendencia a la depresión,
nerviosismo, irritabilidad.
2-CABEZA
Dolores de cabeza, conjuntivitis, palidez.
3-BOCA
Saliva ácida, encías inflamadas y sensibles, alta irritación
de las amígdalas y faringitis que conduce infecciones
repetitivas de las mucosas.
4-DIENTES
Caries y dientes agrietados o frágiles.
Sensibilidad de los dientes al contacto con alimentos fríos,
calientes o ácidos.
5-ESTÓMAGO
Acidez estomacal, eructos ácidos, espasmos, dolores
estomacales, gastritis y hasta úlceras.
6-INTESTINOS
Ardor en el recto, predisposición a las inflamaciones
intestinales y descoloramiento de las haces por
agotamiento.
7-RIÑONES-VESÍCULA
Orina ácida, irritación y ardor en la vejiga y uretra. Cálculos
renales y de la vejiga.
8-VÍAS RESPIRATORIAS
Sensibilidad de las vías respiratorias al frío, frecuentes
resfriados, bronquitis, sinusitis, anginas, hipertrofia de las
amígdalas, tendencia a las alergias, tos y garganta áspera
por irritación de ésta.
9-PIEL
Sudor ácido, piel seca e irritaciones.
Grietas entre los dedos y alrededor de las uñas, micosis,
granos, eczemas diversos.
10-UÑAS
Las uñas se adelgazan, se parten y se quiebran con Eva Sancho y Manuel Ramos Tel. 96-337.23.82
15
facilidad.
Estrías y manchas blancas.
11-MÚSCULOS
Calambres y espasmos, tendencia a la tetania, al lumbago
y tortícolis.
12-SISTEMA ÓSEO Y ARTICULAR
Desmineralización de los huesos: osteoporosis,
osteomalacia y raquitismo.
Fracturas y lentitud en su consolidación. Crujido de las
articulaciones, bloqueo de las vértebras, reumatismo,
artrosis, artritis, ciáticas y hernia discal.
Dolores articulares migratorios.
13-SISTEMA CIRCULATORIO
Hipotensión, mala circulación, extrema sensibilidad al frío.
Tendencia a la anemia y a las hemorragias. Sabañones.
14-GLÁNDULAS ENDOCRINAS
Agotamiento e hipofuncionamiento de las glándulas en
general, excepto la tiroides, que tiene tendencia acelerarse.
15-ÓRGANOS GENITALES
Inflamación de las vías genitales por los ácidos. Se
favorecen de infecciones.
16-SISTEMA NERVIOSO
Sensibilidad desmesurada al dolor en general, insomnio.

Debajo tiene una lista de Alimentos que puede ayudarlo a la hora de preparar su dieta alcalina. Si quiere una completa “Tabla de pH de los Alimentos” con más de 250 alimentos calsificados en 6 niveles de acidez-alcalinidad.

TABLA DE ALIMENTOS*
A: No contienen necesariamente substancias ácidas, pero las producen en sus transformaciones digestivas. Entre estas se clasifican en:
*: Poco acidificantes, tendientes a la neutralidad.
**: Altamente acidificantes.
B: Producen en la digestión substancias alcalinas.


FRUTAS: Las frutas y los jugos de frutas naturales son por lo general alcalinizantes.
• Frutas ácidas:
A: Naranja*.
B: Arándanos, granada, grosella, limón, mandarina,
nectarina, piña, pomelo.
• Frutas poco ácidas:
A: Albaricoque*, ciruela.
B: Cereza, frambuesa, fresa, mango, manzana, melocotón,
mora, papaya, pera, tomate, uva.
• Frutas neutras:
A: –
B: Aceituna, aguacate, melón, sandía.
• Frutas desecadas:
A: Ciruela pasa, orejón*.
B: Higo seco, manzana seca, uva pasa.
• Frutos secos:
A: Avellana, cacahuete, nuez*, pistacho.
B: Almendra, castaña, leche de almendras, nuez del Brasil,
sésamo.
• Frutas dulces:
A: –
B: Dátil, higo, Manzana, Plátano Uva.

Breve clasificación de algunos vegetales

VERDURAS: Los vegetales frescos son alcalinos, mientras que los secos acidificantes, pero hay excepciones.
• Legumbres:
A: Algarroba, alubia seca, guisante*, guisante seco, haba,
judía verde*, judía blanca, lenteja
B: Soja.

Breve clasificación de algunos vegetales

• Hortalizas:
A: Alcachofa, col de Bruselas, puerro.
B: Ajo, apio, berenjena, berza, brécol, calabacín, calabaza,
cebolla, cebolleta, chirivía, colinabo, endibia, escarola,
espinaca, lechuga, nabo, patata, pepinillo, pepino,
pimiento, rábano, remolacha, repollo, tupinambo (batata),
zanahoria.

Breve clasificación de algunas hortalizas

• Más verduras:
A: Acedera, espárrago, ruibarbo.
B: Achicoria, algas, berro, canónigo, cardo, champiñón,
col, coliflor, diente de león, orégano, perejil, romero, salsifí,
tomillo.
• Cereales y derivados: Los cereales integrales y
derivados son ligeramente acidificantes, tendientes al
equilibrio.
A: Arroz integral, avena, centeno, fécula, germen de trigo,
harina integral, harina refinada**, maíz, mijo*, pan blanco**,
pan integral, pasta, patata elaborada, polenta, sémola**,
trigo integral.
B: Cebada integral.

Breve clasificación de algunas proteínas animales

PROTEÍNA ANIMAL: Acidificante.
• Huevo: Tomar un huevo entero tiene una acción acidificante.
A: Clara.
B: Yema.


• Carne:
A: Ave, carnes rojas, charcutería, marisco, pescado.

OTROS ALIMENTOS:
A: Aceites y grasas refinadas y saturadas**, azúcar blanco**, azúcar moreno*, bebidas alcohólicas**, cacao,
café**, chocolate**, condimentos, helados cremosos**, algunos medicamentos (como aspirina®, morfina, AINES o jarabes en general**), miel, pastelería** té**.


B: Agua mineral alcalina

Sobre el gusto de los alimentos y la relación con los alimentos alcalinos y loas alimentos ácidos. La increíble capacidad que tiene el cuerpo para llevarnos constantemente a el equilibrio deseado.

¿Ácidos o alcalinos? El sabor de los alimentos va mucho más allá de lo que el sentido del gusto percibe.
El grado de acidez y alcalinidad, depende de la concentración de iones de hidrógeno. Cuando se habla de un ácido, se refiere a una sustancia que captura iones de hidrógeno de su medio y una sustancia básica o alcalina es aquella que los dona.
El organismo es una máquina de perfecto equilibrio donde trabajan en total armonía pH ácidos como el del estómago entre 1 y 3; fluidos alcalinos como la bilis o los jugos pancreáticos con un pH de 8 y también fluidos neutros como la sangre con un pH de 7.4.
Estos medios tan diferentes en sus características logran trabajar haciendo sinergia con la finalidad de optimizar funciones como la oxigenación celular, el reconocimiento de partículas extrañas a través del sistema inmunológico, la digestión, absorción y obtención de energía de los nutrimentos de la dieta, así como la excreción de los compuestos que se forman durante su metabolismo.

La acidez o alcalinidad de los alimentos deben ser medidas una vez digeridos y metabolizados y no medidos antes de ello. No se trata de que nivel de pH tienen en su forma natural sino cual es su efecto al final del proceso digestivo.

La acidez o alcalinidad que se degusta en los alimentos, sólo es una forma de clasificarlos; sin embargo, es más preciso hacerlo de acuerdo con su efecto en el pH orgánico una vez digeridos y no de acuerdo con la acidez o alcalinidad que tienen en sí mismos.
Muchos desconocen el significado de alcalinidad, como concepto opuesto a acidez. Incluso este término se interpreta en forma muy limitada, asociado sobre todo al clásico ardor estomacal o a los reflujos. Sin embargo, no es exagerado afirmar que la adecuada comprensión -y la posterior corrección- de la acidificación orgánica, serviría para resolver la mayor parte de los grandes problemas que afligen a la salud pública. Estos conceptos han sido científicamente demostrados por grandes investigadores de este siglo y del pasado, y utilizados desde tiempos remotos en la medicina oriental. Este texto intenta explicar la problemática, procurando la imprescindible toma de conciencia y la propuesta de sencillas correcciones, al
alcance de todos.

Queda bastante claro, en mi opinión, lo básico y fundamental de seguir una dieta alcalina en el proceso de recuperación de enfermedades crónicas generadas por un aumento excesivo de acidez en el terreno interior. Queda pendiente información relacionada con la salud digestiva, pues en el caso de que no sea la adecuada, es indicativo seguro de futuros problemas de salud.

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