Ansiedad, pánico y pH. Relación con la acidez del cerebro.

La ansiedad intensa y los ataques de pánico están relacionados con la variación del pH del cerebro

Un estudio muestra nueva información sobre los mecanismos del cerebro en episodios recurrentes de ansiedad intensa.

La causa de esta enfermedad diagnosticada como “transtorno por pánico” todavía no está clara. Durante mucho tiempo se ha relacionado la vulnerabilidad a los ataques de pánico con una predisposición genética. Ahora, un estudio reciente realizado por el laboratorio de John Wemmie en la Universidad de Iowa puede haber revelado una nueva e importante pista sobre la causa subyacente de los ataques de pánico recurrentes: Podría ser un problema de variación del pH y de su acidez en los momentos clave, en el cerebro.

La amígdala, una estructura en forma de almendra que se encuentra en el cerebro, tiene un papel fundamental en los circuitos que controlan la experiencia del miedo, tanto miedo instintivo (por ejemplo tener miedo a las serpientes o los grandes carnívoros), como el temor de que se aprende de las experiencias de vida. El estudio de Iowa muestra que un factor básico metabólico,  el pH – su acidez – también tiene un papel esencial en el miedo.

El pH de nuestro cerebro está cuidadosamente regulado. Un gran aumento o disminución de la acidez del cerebro puede perturbar gravemente el funcionamiento cerebral. Este nuevo estudio indica que el pH puede subir y bajar en las sinapsis, los puntos de comunicación entre las neuronas individuales en el cerebro. Algunas sinapsis incluyen proteínas especializadas en “sentir” la acidez. Estas proteínas (llamadas ” canales iónicos sensibles al ácido”, o ASICs) estimulan las neuronas cuando se detecta un aumento de la ácidez.

El estudio de Iowa muestra que los ratones modificados genéticamente que carecen de estas proteínas sensibles al ácido, tienen una capacidad muy reducida para mostrar ya sea miedo instintivo o aprendido. Cuando los investigadores restauraron el gen ASIC sólo en la amígdala de estos ratones modificados genéticamente, se observó una normalización de los comportamientos de miedo. Así que sus estudios sugieren que la capacidad de detectar cambios en el pH sináptica en la amígdala es esencial para el comportamiento normal del miedo.

co2-dioxido carbono

El papel de Iowa también examinó otro elemento en la ecuación del pánico: El dióxido de carbono. El dióxido de carbono actúa como un ácido en el cuerpo y el cerebro. Varios de los experimentos descritos en el documento de Iowa demostraron que la inhalación de concentraciones elevadas de dióxido de carbono disparó fuertes reacciones de miedo en ratones normales, y que algunas de estas reacciones de miedo necesitan la presencia de la proteína detectora de ácidos en la amígdala.

Estos experimentos son especialmente relevantes para comprender el trastorno de pánico. Uno de los hallazgos más consistentes en los pacientes con trastorno de pánico es que son excepcionalmente sensibles a la inhalación de dióxido de carbono y otros procedimientos de laboratorio que aumentan la acidez del cerebro. La mayoría de los pacientes con trastorno de pánico experimentan un ataque de pánico cuando inhalan aire que contiene un 35% de dióxido de carbono, mientras que la mayoría de los voluntarios sanos no lo hará.

Curiosamente, los parientes cercanos de los pacientes con pánico también se bloquearán durante la inhalación de dióxido de carbono, incluso si nunca han sufrido de un trastorno de ansiedad. Una hipersensibilidad al ácido en el cerebro parece ser parte de la vulnerabilidad heredada a ataques de pánico. Los estudios recientes en ratones que carecen de la proteína ASIC añaden mayor credibilidad a esta comprensión de por qué algunas personas son más propensas a tener ataques de pánico.

ansiedad y ph

Los resultados de Iowa podrían ayudar a explicar el significado de otra curiosa observación: los pacientes con trastorno de pánico tienden a generar un exceso de ácido láctico en sus cerebros. Uno de los productos consecuencia del metabolismo de la glucosa es el ácido láctico, o lactato. El lactato se produce constantemente y se consume durante la actividad del cerebro, pero si se acumula en el cerebro, hará que el cerebro se acidifique. Estudios han demostrado que los pacientes con trastorno de pánico acumulan constantemente el exceso de lactato en sus cerebros durante las actividades mentales ordinarias. Los resultados de los estudios de Iowa sugieren que uno de los factores desencadenantes de los ataques de pánico “espontáneos” en pacientes con trastorno de pánico, puede ser ácido láctico que se acumula en circuitos del miedo sensibles a los ácidos.

Aunque existen varios tratamientos efectivos disponibles para las personas con trastorno de pánico, los tratamientos actuales no funcionan para todos los pacientes. Estos estudios muestran que los cambios de pH en el cerebro son parte crucial del mecanismo de muchos comportamientos de miedo.

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Uno de los muchos efectos beneficiosos del ejercicio físico aeróbico (como correr o andar en bicicleta) es que los tejidos metabólicamente activos (incluyendo el cerebro) se vuelven más eficientes en la eliminación del ácido láctico. Hay una creciente evidencia de que el entrenamiento tiene potentes efectos anti-ansiedad y anti-pánico. Esto invita a la especulación de que el entrenamiento físico puede reducir la ansiedad, en parte, mediante la mejora de la capacidad del cerebro para prevenir la acumulación de exceso de ácido en las regiones del cerebro sensibles a estos ácidos que intervienen en el miedo. Si los experimentos apoyan esta idea, se pueden diseñar regímenes de entrenamiento específico para sacar el máximo provecho de este mecanismo anti-ansiedad.

Este es sólo un ejemplo de la creciente comprensión del papel fundamental de pH cerebral en el miedo. Las personas con trastorno de pánico pueden encontrar un poco de consuelo en la creciente evidencia de que lo que experimentan no esta sólo “en su cabeza”, sino que está en los canales iónicos detectores de ácidos.

 

Referencias;

Richard Maddock profesor de psiquiatría en la Universidad de California. Davis, estudia el metabolismo cerebral en los trastornos psiquiátricos, incluyendo el trastorno de pánico.

http://www.scientificamerican.com/article/panic-attacks-as-ph-problem/

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19945383

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18463242

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17727960